16 de enero de 2017

Valle de lágrimas


Sufridores en casa
De chaval eso del Valle de lágrimas lo tenía colocado junto a La resurrección de las ánimas y otros catolicismos. Y ahora resulta que va a ser verdad.
La globalización y el desarrollo de las comunicaciones no nos ahorran ni una sola desgracia que ocurra en el mundo. Así, vivimos en un contínuo cataclismo.
Solo por las calamidades del barrio de mi infancia, las adoradoras del Valle de Lágrimas -velo a la cabeza- se pasaban el día rezando y dándose golpes de pecho. Hoy tendrían que inmolarse.
No da el ser humano para tanto sufrimiento y tanto sinvivir. Así que cada uno lo lleva como puede. Unos sueltan pasta (solidario no falta en ningún currículo hoy día). Aquellas marquesonas de Serafín que bebían champagne en los saraos a beneficio de los huérfanos han sido sustuidas por famosos que visitan campamentos con gastos pagados. Otros culpan de todo a sus enemigos y algunos incluso trabajan para mejorar las cosas.
Una via de escape es la puerta grande: salvar la Tierra, algo menos definido y, por ello, menos doloroso. También hay quien, incapaz de soportar tanto sufrimiento humano, intenta paliar el de los animales. Bueno, preferentemente el de los mamíferos... Ya te empiezan a mirar mal si comes carne y no dejan de prevenirte contra la ingestión de según y qué pescados.
Mas allá del mundo animal, oigo que se empieza a cuestionar el futuro de la alcachofa. Si vamos a abrir esa puerta, yo preferiría que empezaramos por salvar las acelgas.


12 de enero de 2017

Las modelos


Lindbergh en Rotterdam
En las fotos de la exposición de Peter Lindbergh en el Kunsthal no faltaba ninguna de las mejores modelos de los últimos tiempos. En las mías, algunas de las tops del futuro.



6 de enero de 2017

El mundo se derrumba


Hagámonos un selfie
Como ya te imaginarás la civilización occidental está en las últimas. Habrás notado que el mundo tal y como lo conocimos se va al traste. Todo se derrumba. Menos mal que gracias a los selfies quedará sobrada constancia de nuestra inconsciencia para que las futuras generaciones (los hijos de los cuatro o cinco que quedarán vivos y con ganas de reproducirse) no repitan nuestros errores.